31/8/16

Soja negra para luchar contra la obesidad y la diabetes [31-8-16]

Soja negra para luchar contra la obesidad y la diabetes

Los autores de la investigación consideran que esta variante es aún más beneficiosa que la ya reconocida soja amarilla

Un estudio de la Universidad de Hanvang, en Seúl (Corea del Sur) concluye que una dieta rica en judías negras de soja podría ayudar a controlar el peso, disminuir los niveles de grasas y colesterol y contribuir a la prevención de la diabetes

El estudio, realizado en ratas por investigadores de la Universidad Hanyang en Seul (Corea del Sur) se publica en la revista Chemistry & Industry.

Los investigadores explicaron que las judías negras de soja podrían, incluso, ser más potentes que la soja amarilla, una variante ya elogiada por sus propiedades para disminuir el colesterol, y también evitar el aumento de peso. La investigación se basó en permitir a 32 ratas saciarse con una dieta grasa a la que se añadió un suplemento de varios niveles de soja negra. Los resultados mostraron que, después de dos semanas, los animales cuyo consumo energético dependía en un 10 por ciento de la soja negra habían ganado la mitad de peso en comparación con el grupo control.

El colesterol total en sangre bajó un 25 por ciento –explicaron los científicos- y el denominado colesterol "malo" o LDL cayó un 60 por ciento en las ratas del grupo cuya dieta se basaba en un 10 por ciento en la soja negra.

David Bender, vicedecano de la Royal Free and University College Medical School, en Londres (Reino Unido), cree que la proteína de soja podría tener un efecto sobre el metabolismo de las grasas en el hígado y el tejido adiposo, reduciendo la síntesis de nuevos ácidos grasos y colesterol. Es este efecto metabólico el que podría explicar el tradicional uso asiático de la soja negra en el tratamiento de la diabetes.
 

28/8/16

El riesgo de cáncer de las mujeres aumenta con los años que pasan con sobrepeso

El riesgo de cáncer de las mujeres aumenta con los años que pasan con sobrepeso

Un estudio encuentra que las probabilidades de sufrir 4 tipos de cáncer aumentaban un 10 por ciento por cada década de obesidad

healthfinder.gov

Cuanto más tiempo tenga sobrepeso una mujer, mayor es su riesgo de sufrir varios cánceres, según unos investigadores.

El estudio, que dio seguimiento a casi 74,000 mujeres estadounidenses, halló que cuanto más tiempo tenía una mujer un exceso de peso, mayor era su riesgo de sufrir cáncer de mama, endometrial, de colon y de riñón.

"Hace mucho que sabemos que el exceso de peso es importante para el riesgo de cáncer", dijo Susan Gapstur, vicepresidenta de epidemiología de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

La sociedad oncológica dice que el exceso de peso contribuye a hasta un 20 por ciento de todas las muertes de cáncer.

"Este estudio es interesante porque sugiere que la cantidad de años que se pasa con sobrepeso también es importante", dijo Gapstur, que no participó en la investigación.

Y eso, dijo, debería proporcionar más incentivos para evitar el exceso de peso en primer lugar.

En la actualidad, unos 7 de cada 10 adultos en Estados Unidos tienen sobrepeso, y más de un tercio son obesos, según la información de respaldo del estudio.

Los nuevos hallazgos se basan en los datos de la Iniciativa de Salud de las Mujeres, un estudio de gran tamaño financiado por el gobierno que dio seguimiento a mujeres estadounidenses de 50 a 79 años de edad. Al inicio, los investigadores midieron el peso y la estatura actual de las mujeres y les pidieron que recordaran qué peso tenían a los 18, los 35 y los 50 años.

A lo largo de los siguientes doce años, un poco más de 6,300 mujeres desarrollaron una forma de cáncer que se ha vinculado con la obesidad, como el cáncer de mama, de ovario, endometrial, de colon, de riñón, de hígado o de páncreas.

Resultó que el riesgo de desarrollar cualquiera de estos cánceres aumentó junto con la cantidad de años que una mujer había tenido sobrepeso.

En promedio, halló el estudio, las probabilidades aumentaron en un 10 por ciento por cada 10 años que una mujer había tenido obesidad. De forma parecida, aumentaron en un 7 por ciento por cada década que habían tenido sobrepeso.

Cuando los investigadores miraron más de cerca, cuatro cánceres estaban claramente conectados con la duración del exceso de peso de una mujer: el de mama, endometrial, de colon y de riñón. Pero los hallazgos no demuestran que el exceso de peso provoque estos cánceres.

Los hallazgos sugieren que para reducir el riesgo de cáncer, "la prevención de la obesidad y el sobrepeso es esencial, a cualquier edad", enfatizó la investigadora principal, Melina Arnold, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer), en Lyon, Francia.

¿Por qué el exceso de peso está relacionado con el riesgo de cáncer? Según Arnold, es difícil aislar los efectos de la obesidad, por sí mismos, dado que a menudo van de la mano con hábitos del estilo de vida y afecciones médicas que también se han vinculado con el cáncer.

Entre éstos están el hábito de fumar, la falta de ejercicio, una mala dieta y la diabetes tipo 2, dijo.

Pero su equipo sí tuvo en cuenta algunos de estos factores. Y seguía habiendo un vínculo entre el riesgo de cáncer y la cantidad de años que una mujer pasó teniendo sobrepeso.

Más allá de eso, dijo Gapstur, varias investigaciones respaldan la idea de que el exceso de peso influye en el desarrollo del cáncer.

Por ejemplo, la grasa corporal extra afecta al nivel de las "hormonas sexuales", como el estrógeno, dijo. Esto podría ser una razón de que el exceso de peso esté conectado con el cáncer de mama y el endometrial.

Además, dijo Gapstur, el peso en exceso puede contribuir a fomentar la inflamación crónica en el cuerpo, lo que se cree que contribuye a una variedad de enfermedades, incluyendo varios cánceres.

La cuestión de fondo, dijo, es sencilla: "Intente mantener un peso saludable a lo largo de toda la adultez".

Arnold se mostró de acuerdo. "Tener un peso corporal saludable siempre es beneficioso, no solamente para prevenir el cáncer, sino también para otras enfermedades asociadas con [el exceso de peso]", señaló.

El estudio aparece en la edición del 16 de agosto de la revista PLOS Medicine, publicada en línea.

15/6/16

A partir de los 50 años ser obeso aumenta el riesgo de mortalidad [15-6-16]


A partir de los 50 años ser obeso aumenta el riesgo de mortalidad

Según un estudio realizado por el Instituto Nacional del Cáncer de Bethesda, en Estados Unidos, las personas mayores de 50 años que sean obesas, aunque no padezcan ninguna patología crónica ni hayan fumado nunca, tienen entre 2 y 3 veces mayor riesgo de morir en la siguiente década de su vida que las personas de la misma edad en normopeso. Los investigadores del estudio, que acaba de publicar “The New England Journal of Medicine", concluyen también que las personas con sobrepeso presentan, asimismo, un mayor riesgo.

Para llegar a esta conclusión, los científicos han revisado los datos a 10 años de una cohorte de más de 520.000 personas, todas ellas entre 50 y 71 años. A finales de 2005 habían muerto 61.000. Hubo una relación en forma de “U” entre el índice de masa corporal (IMC) y la mortalidad, con el mayor riesgo en las categorías más altas y más bajas de IMC. Se consideró por debajo del peso a las personas con un IMC inferior a 18,5, normopeso entre 18,5 y 24,9, sobrepeso de 25 a 29,9 y obesidad por encima de esta cifra.

Tras excluir a las personas con enfermedad preexistente, la asociación pasó a ser en forma de “J” a los 50 años, con un riesgo incrementado para las personas con sobrepeso u obesas. Además, tras excluir a los que nunca habían fumado, el riesgo de muerte fue incluso mayor en las personas con un peso por encima del normal. En las personas con sobrepeso, pero no obesas, que nunca habían fumado y estaban sanas el riesgo fue un 20-40% superior que las que presentaban normopeso.

Para los autores, los procesos fisiopatológicos que probablemente influyen en la conexión entre IMC y riesgo de muerte incluyen la resistencia a la insulina, trastornos lipídicos, alteraciones hormonales e inflamación crónica.

Obesidad y riesgo de enfermedad

La obesidad consiste en una acumulación excesiva de grasa en el organismo, incrementándose el riesgo de padecer algunas enfermedades y el riesgo de muerte. Esta grasa se puede acumular preferentemente en el abdomen, como ocurre en el varón (obesidad con forma de manzana), o en las caderas y nalgas (obesidad en forma de pera).

El mejor método para saber si un persona es obesa y la gravedad de la obesidad es calcular el índice de masa corporal (IMC) que relaciona el peso con la altura de cada sujeto según la fórmula: Peso (en Kilogramos)/Altura² (en metros). Se considera que un sujeto tiene un peso normal cuando el IMC está entre 18,5 y 25. Si está entre 25 y 30 se considera que la persona tiene sobrepeso y si es mayor de 30 se considera obeso. Un IMC mayor de 40 indica obesidad grave, en cuyo caso el paciente debe recibir tratamiento médico, ya que el riego de padecer diabetes mellitus, enfermedades del corazón y piedras en la vesícula biliar aumenta desproporcionadamente.
 

11/5/16

Arroz alimento clave para combatir obesidad [11-5-16]

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Arroz alimento clave para combatir obesidad

SAGARPA asegura que ayuda a controlar el peso corporal y regular la función intestinal

El arroz es un alimento clave para combatir la obesidad, ya que es sano, nutritivo, energético, sabroso, económico y un pilar de la alimentación de los habitantes del mundo, indicó Alejandro Álvarez Rocha, Secretario del Consejo Mexicano del Arroz.

En un comunicado, Luís Bueno Torio, presidente del organismo, dijo que existe una desinformación de que el alimento engorda, sin embargo, asegura que los chinos y los japoneses opinan lo contrario, y sus índices mínimos de obesidad así lo demuestran.

El ejecutivo menciona que mediante campañas de promoción se ha logrado pasar de 4.5 a 6.1 el consumo per cápita del cereal en el país, sin embargo, la cifra es menor a la de otros países en el mundo.

Por su parte, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), señala que el arroz ayuda a controlar el peso corporal debido a que su fibra otorga mayor sensación de saciedad, mientras regulariza la función intestinal y mantiene el sistema gastrointestinal saludable.

De acuerdo con la dependencia, el cereal es nutritivo y sano, pues contiene 170 calorías por porción, aporta 4% de proteínas y es rico en vitamina B, explicó la dependencia.

Por último, agrega que este cereal en México genera una producción de alrededor de 250 mil toneladas anuales y participan más de 100 mil personas en su cultivo, industrialización y comercialización. (El Semanario Agencia, ESA)

29/4/16

El arte de usar la mente para adelgazar [29-4-16]


El arte de usar la mente para adelgazar

Expertos en nutrición aseguran que permite bajar de peso, prevenir la diabetes y mejorar el estado anímico. Aquí te contamos de qué se trata.

Este plan busca regular la secreción de insulina, estabilizando los niveles de hidratos de carbono en la sangre, además de brindar saciedad. También permite regular la microflora intestinal, para que el paciente pueda adelgazar y regular su estado anímico, al subir  sus niveles de serotonina.

Hay que crear, además, hábitos alimenticios diferentes que permitan una pérdida de peso, pero comiendo de acuerdo a las necesidades personales. Este plan de adelgazamiento debe hacerse como máximo durante 15 días y de forma estricta, pasando luego a un período de otros 15 días donde puede flexibilizarse cada menú. Esto se debe a que con el plan se cambia el mecanismo neurobiológico que obliga a comer.
Aquí te presentamos un ejemplo para seguir la dieta.

En los siguientes casos, los alimentos están combinados para aumentar su capacidad termogénica y para controlar el índice glucémico.

Desayuno
1 yogur light con cereales y 1 cucharada de germen de trigo.

1 rodaja de pan con gluten, con una cucharada de miel.

Almuerzo
Ensalada verde con vegetales de estación.
Pollo o pescado.

Merienda
Igual al desayuno.
Media tarde
1 manzana.

Cena
Ensalada colorida de estación (tomate, zanahoria).
Espaguetis de harina integral o arroz integral o milanesa de soja.

14/4/16

¿Qué es el glutamato monosódico y por qué aumenta la voracidad? [14-4-16]


¿Qué es el glutamato monosódico y por qué aumenta la voracidad?

El glutamato monosódico, también llamado E-621, es un producto natural que normalmente se ingiere en pequeñas cantidades en las proteínas de la dieta o como aditivo. Dado que es completamente inocuo, su uso como potenciador del sabor en alimentos envasados como las patatas fritas, las salchichas y todo tipo de aperitivos es cada vez más frecuente. Tanto es así que se estima que de 200.000 toneladas de glutamato que se produjeron en el mundo en 1970 se pasó a 1.500.000 toneladas en 2005.

Este hecho no dejaría de ser un dato económico puramente anecdótico si no fuera porque un equipo de científicos españoles dirigido por el profesor Jesús Fernández-Tresguerres descubrió hace unos años que este aditivo modifica el patrón de conducta del apetito y la saciedad, produciendo un aumento de la voracidad de hasta un 40 por ciento. Fernández-Tresguerres ha llegado aún más lejos al demostrar que un medicamento llamado memantina, indicado para el alzhéimer, puede inhibir la acción del glutamato. En experimentos con 14 pacientes obesos en Alemania observó que la administración del fármaco en gotas o pastillas hacía que los sujetos perdieran el 10 por ciento de su peso en dos meses sin modificar la dieta. Además, los pacientes manifestaban una desaparición de la sensación de “hambre ansiosa”. Si bien los resultados son todavía preliminares, podríamos estar ante un nuevo e interesante frente para combatir la voracidad.
 

13/4/16

¿Sabes cuántas calorías necesitas consumir al día? [13-4-16]


¿Sabes cuántas calorías necesitas consumir al día?

Conocer el número de calorías que debemos consumir al día es vital para controlar nuestro peso. Si descuidamos en exceso este aspecto nos encontraremos con sorpresas la próxima vez que subamos a la báscula.


Continuamente vemos en las televisiones y en multitud de anuncios de Internet esas dietas milagrosas que prometen pérdidas de peso extremas o convertirnos en pocas semanas en el próximo Rocky Balboa. Lo cierto es que no hace falta buscar dietas con nombres rebuscados para conseguir los resultados deseados, simplemente basta con tener 2 pilares en cuenta al hablar de la alimentación, las calorías consumidas y los macronutrientes. En este artículo quiero centrarme únicamente en calcular cuántas calorías consumir al día, ya que es la clave para mantener o modificar nuestro peso.


Cómo calcular las necesidades energéticas de nuestro cuerpo

El cálculo de las calorías que necesitamos se hace basándonos en el gasto metabólico. Aquí deberíamos hacer una distinción entre el metabolismo basal y el requerimiento energético total. El metabolismo basal son las necesidades energéticas que requerimos para realizar las funciones del cuerpo básicas en reposo y en ayunas. Como haremos al día más cosas que estar tumbados sin movernos, a este número hay que hacerle una serie de modificaciones dependiendo de distintas variables como la actividad física, con lo que obtendremos el requerimiento calórico total.

El metabolismo basal se calcula en kilocalorías/día y se puede saber mediante una prueba llamada calorimetría indirecta. Sin embargo, también podemos aproximarnos a ese número utilizando diferentes fórmulas matemáticas que enseguida veremos. Lo importante es que una vez que sabemos el número de calorías que necesitamos podremos hacer cambios en nuestro peso.

Si a nuestro cuerpo le damos exactamente las calorías que necesita, mantendremos nuestro peso. Si hay un balance negativo entre lo que ingerimos y lo que se gasta conlleva a una pérdida de peso, mientras que un balance positivo conlleva a una subida de peso. Dependiendo de la actividad física realizada y de los macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas) ingeridos, ese cambio se traduce en un mayor cambio en el porcentaje graso del cuerpo o en la musculatura.

Existen diferentes variables que afectan al metabolismo basal

  • Talla y peso: el metabolismo basal es menor en las personas bajas y delgadas, mientras que es mayor en altos y corpulentos. Una persona con mayor masa muscular consumirá más calorías, ya que mantener esa masa cuesta energía.
  • Edad: las necesidades disminuyen con la edad, esto es debido a la composición corporal a lo largo de la vida, la masa magra va siendo sustituida por masa grasa que necesita menos aporte energético para su mantenimiento.
  • Sexo: normalmente es mayor en los varones, por lo que hemos comentado antes de la masa magra.
  • Clima: es mayor en los climas fríos.
  • Situaciones especiales como fiebre alta, estrés, cirugía...


Formulas


Para calcular (aproximadamente) las necesidades energéticas hay diferentes fórmulas


Fórmula de Harris Benedict:
es una de las más utilizadas, pero no toma en cuenta el porcentaje de grasa del individuo, por lo que cuanto mayor sobrepeso tenga la persona mayor será el margen de error.

  • Hombre: 66,473 + (13,751 x peso en kg) + (5,0033 x estatura en cm) – (6,7550 x edad en años)
  • Mujer: 655,1 + (9,463 x peso en kg) + (1,8 x estatura en cm) – (4,6756 x edad en años)


Fórmula de Katch-McArdle: si tenemos un lipocalibre o una báscula de bioimpedancia es la que deberíamos utilizar, ya que esta fórmula sí que toma en cuenta la masa corporal magra y el porcentaje graso. Pongamos un ejemplo de esta última. Si una persona pesa 69kg y tiene un porcentaje de grasa del 22%, tendrá una masa magra del 78%, es decir, 53'82kg (0'78*69).

  • 370 + (21,6 x masa corporal magra en kg)
  • Gasto basal = 370 + (21,6 x 53,82)


Ahora hay que tomar en cuenta la actividad de la persona


Dependiendo de la actividad de la persona multiplicaremos el valor conseguido anteriormente por uno de los siguientes. Recordemos que es una simple aproximación:

  • Sedentaria: una persona que hace muy poco o nada de ejercicio. GB x 1,2
  • Leve: deporte de 1-3 veces por semana. GB x 1.375
  • Moderada: deporte 3-5 veces por semana. GB x 1,55
  • Fuerte: deporte 6-7 días por semana. GB x 1,725
  • Muy fuerte: 2 entrenamientos al día actividad física intensa: GB x 1,9

Hay otros factores que también influyen como el embarazo (+150-300Kcal/día) o estado de lactancia (+750kcal/día), la edad (>50 años -200kcal/día, >75 -500Kcal hombres y -400Kcal/día si son mujeres) o si se está padeciendo una enfermedad (subirán las calorías depende del tipo). Metabolizar los alimentos también consume energía (acción dinámico específica), dependiendo del macronutriente a procesar se necesita una cantidad diferente de energía, pero para no complicarnos es común hacer una suma del 5-10% a nuestro gasto total.


Conclusiones

Resumiendo, para calcular las necesidades usaremos una fórmula en concreto y tendremos distintos factores en cuenta, pues modificarán dicho número. Por ejemplo:

  • Un hombre de 24 años, 80 kg y 180 cm según la fórmula de Harris Benedict tendrá un gasto basal de 1898kcal. Si tiene una actividad moderada, la cifra asciende a 2942kcal. Puede parecer mucho, pero si esta persona mantiene su actividad esa es la cantidad que necesitará para no cambiar de peso. Si no hiciera ningún ejercicio necesitaría 2277kcal. Recordemos sumarle a esas cifras un 5-10% más si queremos tener en cuenta la acción dinámica específica de los alimentos.

Un kilogramo de grasa corporal contiene aproximadamente 7.000 kcal. Según la ecuación de Harris-Benedict, si alguien con un gasto basal de 2.500 kcal consume solo 2.000, debería perder 1 kg en 14 días.

Como ya he dicho, con las fórmulas no vamos a conseguir la cantidad exacta de calorías que necesitamos al día, pero nos iremos aproximado. El siguiente paso será probar durante una semana las calorías calculadas para ver cuánto nos hemos acercado. Si al pesarnos tras esta semana de pruebas hemos subido de peso, significa que nos hemos pasado y si bajamos nos hemos quedado cortos. Recordad que si nuestro objetivo es bajar de peso los expertos recomiendan que no nos pasemos de bajar medio kilo por semana.

9/4/16

Problemas nocturnos debido a la obesidad


Problemas nocturnos debido a la obesidad

Las personas con obesidad y sobrepeso también están expuestos a desarrollar el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño

Además de ser proclives a padecer diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia (niveles altos de colesterol en sangre) o artrosis degenerativa (desgaste del cartílago y deformación de la superficie del hueso de una articulación), entre otras afecciones, las personas con obesidad y sobrepeso también están expuestos a desarrollar el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), que les evita disfrutar de un sueño reparador.

De acuerdo con cifras de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello A. C. (Fesormex), 98 por ciento de las personas con obesidad mórbida (personas cuyo índice de masa corporal es mayor a 40) presentan el síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Según el doctor Jorge Parra Mariscal, miembro de dicho organismo, la apnea es el periodo de respiración interrumpida, de 10 a 30 segundos durante el sueño, que pueden llevar al paciente a situaciones extremas como infartos o accidentes vasculares.

Durante estos episodios, que pueden ocurrir hasta 400 veces durante la noche, la persona deja de oxigenarse correctamente, por lo que entran en acción mecanismos compensatorios de alerta como la hipertensión y la taquicardia. Lo cual, aclaró el especialista, están relacionados con el desarrollo de problemas de tipo vascular, neuronal o cardiaco.

Tras un bloqueo momentáneo del paso del aire, las respiraciones normales se reinician con un resoplido o un jadeo; razón por la cual aquellas personas con ese síndrome suelen roncar fuertemente. Sin embargo, el ronquido no siempre es indicio de apnea obstructiva.

Otros síntomas de esa enfermedad son: movimiento de las piernas durante el sueño, somnolencia diurna, dolor de cabeza, dificultad para levantarse en las mañanas, falta de concentración y memoria, baja de rendimiento en el trabajo, pérdida o disminución del interés sexual, garganta seca al despertar e hipertensión arterial; así como diaforesis o sudoraciones mientras duerme.

De acuerdo con Parra Mariscal, puede haber apneas centrales y periféricas. Las primeras son aquellas en las que el paciente presenta alguna afección neuronal y el cerebro suspende temporalmente el envío de señales a los músculos que controlan la respiración.

En tanto, el síndrome periférico se presenta cuando uno o más agentes externos obstruyen las vías aéreas. Cabe mencionar que se trata de un evento multifactorial; sin embargo, existen algunas causas comunes tales como: la desviación del tabique nasal, la presencia de amígdalas hipertróficas o aumentadas de tamaño, sufrir alguna alergia, ser fumador y tener sobrepeso.

A este respecto, aseguró que en el momento del sueño el cuerpo se encuentra totalmente relajado. Por lo que, “la flacidez de los tejidos producen una obstrucción natural; además de que la capacidad pulmonar se ve limitada por la obesidad o sobrepeso”.

Además, el exceso de grasa corporal cubre el tejido que rodea la garganta, lo que facilita la aparición o agravamiento del síndrome de apnea, al estrechar el paso de aire por esta zona.

Asimismo, el experto de la Fesormex señaló que las personas con exceso de peso también es proclive a padecer hernias hiatales (parte del estómago se introduce en el tórax por un agujero o hiato en el diafragma) y reflujo, que a su vez ocasiona faringitis. “Una cosa lleva a la otra y hay que ir armando el rompecabezas poco a poco”, refirió.

El diagnóstico del síndrome de apnea se hace a partir de una revisión que, de ser requerida incluye una endoscopia de fosas nasales, cavidad oral, laringe, faringe y cuello; con lo que el otorrinolaringólogo verifica la presencia de alguna obstrucción.

Asimismo, es necesario realizar una polisomnografía. Este estudio mide los ciclos y etapas del sueño a partir de las ondas cerebrales (EEG), la actividad eléctrica de los músculos, los movimientos oculares, la frecuencia respiratoria, la presión arterial, la saturación del oxígeno en la sangre y el ritmo cardíaco. Los resultados, señaló el especialista, reflejan los niveles de oxigenación, si el paciente está haciendo apenas, con qué frecuencia y de qué duración; además del tipo de obstrucción: central o periférica.

Parra Mariscal explicó que en la mayoría de los casos el síndrome de apnea es controlable. El tratamiento va en función de la historia clínica de cada paciente; sin embargo, es posible erradicar factores externos que se relacionan, entre los que figura el tabaquismo, la ingesta de alcohol antes de dormir, evitar consumir alimentos y acostarse inmediatamente.

En caso de tener alguna obstrucción en las vías respiratorias, dijo, ésta puede ser retirada quirúrgicamente; con ello se reducen las posibilidades de que la apnea continúe presentándose.

El miembro de la Fesormex destacó que aquellas personas que sufren de obesidad deben someterse a un tratamiento multidisciplinario para bajar de peso, controlar el síndrome de apnea y prevenir la aparición de otras enfermedades.